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Martes, 20 de febrero de 2018

José Luis Calvo
Miércoles, 31 de enero de 2018
Informática para todos

El movimiento Maker

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Noticia clasificada en: ceuta noticia noticias noticias ceuta

En estos días me encuentro realizando una formación sobre como el movimiento maker puede ser llevado al aula. Durante esta formación me piden que realice una pequeña entrada en mi blog explicando que me parece esta filosofía y como llevarla a las aulas. Así que aprovechando la coyuntura, he pensado que sería un buen tema para compartirla con todos los lectores de CeutaTV y así intentar llevar algo más lejos esta filosofía.

El movimiento Maker acuña su término en 2005 con el nacimiento de la revista Maker y se basa en la filosofía del hace uno mismo las cosas, que actualmente tiene como siglas identificativas las de DIY (del inglés Do ItYourself - Hazlo tu mismo). Este movimiento comenzó en los años 50  y sigue hasta nuestros días cada vez con más fuerza. La filosofía maker parte de la base de que se aprende haciendo cosas mucho mejor que cuando nos las explican de forma teórica, y a poco que nos pongamos a pensar en como cada uno de nosotr@s ha aprendido a hacer las cosas que habitualmente sabe hacer, podrá darse cuenta que realmente aprendió haciendo incluso las que sabía hacer en teoría y nunca practicó. ¿Como aprendiste a cocinar? ¿y a planchar? ¿En qué libro te enseñaron a manejar un taladro? o ¿como aprendiste a conducir?. La respuesta a todas estas preguntas siempre es igual, haciéndolo lo yo mismo.

Como profesor de un ciclo formativo, puedo asegurar que el aprender haciendo es una de las mejores herramientas metodológicas que podemos usar en nuestras aulas. Nada se recuerda tan bien como aquello que fabricamos con nuestras propias manos. De hecho, muchas de las nuevas metodologías como el ABN en matemáticas, el ABP (aprendizaje basado en proyectos) o las comunidades de aprendizaje, en mayor o menor medida se basan en esta idea. La manipulación de objetos y el contacto con los mismos es lo que mejor funciona en la mayoría de los campos de la educación.

Sería impensable, al menos para mí, impartir una clase sin un ordenador para los alumnos y las alumnas en el cual puedan ir probando aquello que se va desarrollando de forma teórica.

¿Se han planteado alguna vez porqué tiene tanto éxito empresas como Ikea? Tienes que comprar los muebles, transportarlos, subirlos a casa, montarlos y algunas ocasiones hasta pintarlos. Si nos ponemos a comparar, a nivel económico podemos encontrarlos en las mismas calidades en otros lugares sin hacer nada de esto. ¿Entonces? La realidad es que todo el que ha montado un mueble con sus propias manos, al finalizar “su obra maestra”, se habrá puesto delante de ella y habrá notado ese sentimiento de orgullo y satisfacción que produce ver tu flamante construcción delante.

Actualmente, el movimiento maker cuenta además con un gran aliado que en sus inicios no tenía, la tecnología e internet. Disponemos de miles de manuales, webs donde nos cuenta que y como hacer las cosas y sobre todo, disponemos de las máquinas industriales más potentes a golpe de ratón. Cualquiera con una impresora 3D puede construir las piezas necesarias para crear cualquier objeto que pueda imaginar. Además mediante el desarrollo de las empresas por internet, empresas como Shapeways permiten que imprimamos nuestros diseños en impresoras industriales en diferentes materiales.

Estamos en la era del DIY por excelencia. Disponemos de la tecnología, de los conocimientos y lo más importantes de los recursos necesarios para fabricar cualquier objeto que imaginemos. Desgraciadamente, las aulas como viene siendo habitual suelen ir un paso por detrás del mundo real. Al menos en los centros que conozco, y conozco alguno que otro, no disponen de impresoras 3D o talleres donde “fabricar” nuestros objetos. Pero poco a poco, y con la buena voluntad y buen hacer del profesorado, se van creando elementos y lugares propicios para desarrollar la filosofía maker en el aula.

Les pongo un ejemplo simple. ¿Recuerdan cuando les explicaron los grados de los ángulos? ¿Recuerdan aquello de la suma de grados, minutos y segundos? Seguramente, much@s de los que nos leen, a no ser que tengan hij@s en edad de estudiar estos temas no sería capaces de recordar toda esa farragosa teoría. ¿Qué creen que ocurriría si fabricamos nuestro propio reloj? Un reloj es solo un conjunto de engranajes que se mueven de forma coordinada y desplazan unas manecillas. Con una impresora 3D podemos fabricar prácticamente todos los elementos de un reloj a excepción probablemente del motor, aunque no es difícil conseguir uno. Para construir un reloj, debemos estudiar los ángulos, velocidades, diversos conceptos matemáticos, calcular el número de dientes de las ruedas. Probablemente, tengamos que poner en práctica más conocimientos de los que necesitaríamos para realizar cualquier examen tradicional que hemos hecho cuando estudiábamos. Sin embargo, jamás olvidaremos como funciona un reloj ni los conceptos teóricos que hemos aplicado para construirlos.

Siempre recordaré y lo pongo de ejemplo, cuando mi maestro “Chico” nos llevó al laboratorio para probar porqué una canica se hundía en el agua y una pelota 50 veces mayor no. Nunca jamás se me olvidará como aplicar el Principio de Arquímedes. Esa fue si no recuerdo mal, la primera vez que practiqué como alumno en esa ocasión, el aprendizaje según la filosofía maker, aunque probablemente mi profe por aquel entonces no hubiera escuchado hablar de esta metodología jamás.

A modo de resumen, y como conclusión, la filosofía del hacerlo un@ mism@, está en lo más profundo de nuestra genética, nos enorgullece cuando algo creado por nosotr@s ve la luz, especialmente cuando es un éxito, y los pasos que hemos dado para llegar hasta ese momento se quedan grabados en nuestra mente por tiempo indefinido. Esto es lo que debemos buscar cada uno de los docentes al entrar en nuestras aulas, que los alumnos y alumnas puedan construir su conocimiento de una forma duradera y que les permita que estos permanezcan toda su vida interiorizados de forma que puedan ser aplicados a otros ámbitos de su vida. Y estoy convencido, por la experiencia propia y ajena que los que practican el hazlo tu mismo, consiguen esto. El movimiento maker que comenzó en los 50, no solo es un movimiento vintage, sino que es la palanca que moverá al mundo y en especial al mundo educativo en el futuro.

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