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Sábado, 16 de diciembre de 2017
Reduan Mohamed
Domingo, 19 de noviembre de 2017

Hágase una estatua Señor Vivas, nos saldrá más barato

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El legado que debería dejar un alcalde tras su retirada del mundo político debería representar toda una trayectoria política basada en el trabajo honesto y por supuesto, en la lealtad al pueblo. Sin embargo, está claro que el Sr. Vivas es consciente de que para él no será así. Y a la vista de ello, ha decidido que su impronta, la que pretende dejar en nuestra ciudad, constituya la mayor burla que se le pueda hacer a los ceutíes, todo un descaro.

 

La Gran Vía de Ceuta, nuestra Gran Vía, se ha convertido en el “gran” capricho del alcalde. Un capricho desorbitadamente caro, desproporcionado y totalmente desacorde con la actual situación de la ciudad. Pero eso no le preocupa a nuestro alcalde que su única obsesión es comenzar su ansiada obra faraónica, su proyecto personal, lo que para él será su mayor legado. Y como para todo, el Ejecutivo Local ha encontrado los argumentos que justificarían el tan disparatado coste que supondría la remodelación de la Gran Vía: la peatonalización de la zona, mejorar su imagen y reactivar el comercio. Esos son sus argumentos. Insisto, toda una burla a los ceutíes dada cuenta de nuestra actual realidad social y económica.

 

Podríamos aceptar esos poco creíbles argumentos si no fuera porque vivimos en una ciudad donde lamentablemente, aun existen barriadas y zonas totalmente abandonadas, una ciudad que se encuentra en los más altos niveles de pobreza y exclusión social y una ciudad azotada por las mayores tasas de desempleo. En definitiva, una ciudad donde lo último que nos podemos permitir es una obra caprichosa de tal envergadura.

 

¿Reactivar el comercio de la zona? ¿en serio Sr. Vivas? Durante todos estos años de gobierno del Partido Popular, la última preocupación del Ejecutivo Local -y así lo ha demostrado- ha sido reactivar el comercio ceutí. No se han preocupado por crear empleo, ni por incentivar nuestra economía, y mucho menos, por reactivar nuestro comercio. ¿Y ahora, de repente, esta obra con la que sólo sueña el Señor Vivas, conseguirá reactivar el comercio de la zona? Milagrosamente entonces, con esta obra el comercio ya no se sentirá tan asfixiado, ni continuará viéndose afectado por el grave caos fronterizo –que por cierto, se está conviertiendo en un problema crónico en nuestra ciudad-, y también se habrá superado la grave crisis económica a la que tanto alude el Desgobierno para excusar su nefasta gestión política. Según su particular visión, esperan que los ceutíes, con la emoción de ver una Gran Vía bonita, reluciente y espectacular, se atrevan a gastar más dinero en nuestros comercios, un dinero que cada vez cuesta más ganar (a parte, claro está, del dineral que ya se habrían gastado de sus bolsillos para poner la Gran Vía a gusto del alcalde).

 

Pues siento ser tan pesimista, o mejor dicho, realista; pero nada más lejos de la realidad. Ya que lo que hace falta para que se dé toda esa situación, son políticas activas y un verdadero trabajo, transparencia y respeto a la legalidad. Y ello siempre pensando en el interés general de la ciudadanía. No obras caprichosas que nos costará a los ceutíes “un riñón y parte del otro” como dice la expresión. Ya sé que las comparaciones son odiosas, pero no puedo evitar recordar los numerosos comercios que se vieron obligados a echar el cierre en otras ciudades como Málaga o Granada por las molestias de las obras y sus retrasos. ¿Quién compensaría en ese caso a todos esos comerciantes? Y ¿quién garantiza que después de la realización de esa megalómana obra, aquellos comercios que lograran superarla y sobrevivir, verán efectivamente un aumento en sus ingresos? ¿Cuánto tiempo durarán esas obras? Serias dudas y demasiada incertidumbre para una inversión de tal magnitud. Una realidad socioeconómica que nuestros principales responsables políticos se niegan a ver y a aceptar, y un mundo paralelo donde nuestro alcalde sigue viviendo desde hace mucho tiempo ajeno a lo que ocurre a su alrededor.

 

Pero no le vamos a quitar esa ilusión al Sr. Vivas por querer dejarnos un recuerdo suyo antes de marcharse. No se preocupe, los ceuties lo vamos a recordar. Pero eso sí, no es necesario hacernos gastar tanto dinero para ello, un dinero que cuesta mucho ganar. Así que creo que podría apañarse con una estatua, estoy seguro de que nos saldría mucho más barato a los ceutíes.

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